lunes, 12 de marzo de 2012

Por palabras

"Con mis lupas y mi Edding, arreglao pero informal"


Viuda de casado busca borrego de Dios. A poder ser escudero mañoso, guerrero bravo, con negro ferrari y castillo holgado. Se valorará tocino prieto; abstenerse camareros del campo. 923456789


¿Quieres volver a tener piernas de colegiala, cutis de colegiala y pechos de colegiala? Ampliamos el plazo de matrícula: Colegio Nuestra Señora de los Milagros. 923223344


Y ahora, los tambores.

*Viuda de casado, Borrego de Dios, Escudero Mañoso, Guerrero Bravo, Negro Ferrari, Castillo Holgado, Tocino Prieto y Camarero del Campo son apellidos reales, tomados de las páginas blancas de Salamanca por Raúl Vacas.

lunes, 5 de marzo de 2012

Mis epitafios

epitafio.
(Del lat. epitaphĭus, y este del gr. ἐπιτάφιος, sepulcral).
1. m. Inscripción que se pone, o se supone puesta, sobre un sepulcro o en la lápida o lámina colocada junto al enterramiento.



Epi ha muerto

El otro día me puse a pensar qué me gustaría que pusiese en una hipotética tumba que en realidad nunca tendré, porque cuando muera quiero que mis cenizas sean esparcidas sobre el aura anaranjada de Jordi Hurtado, con Rody Aragón en el papel de madrina. Esa es la última voluntad que ha de ser cumplida una vez la palme para que mi alma no vague irreductible por los pasillos de los platós de Telecinco, por los tiempos de los tiempos amén. En vuestras manos queda.



Is a biach!


No obstante, y como digo, el otro día le estuve dando vueltas a eso de los epitafios, y saqué varios que me convencían y representaban según mi criterio, genial y humilde a partes iguales.
Hélos aquí:

Este no lo tenía muy claro...


Una gran verdad, siempre me ocurre lo


No tener nada que ofrecer a las visitas es algo que hace mucho feo


Que luego a lo mejor igual tardo quince...


Esta es mi preferida. Esa lápida que te mira por encima del hombro... con lo que jode eso de un muerto

Podéis hacer los vuestros o coger los míos y metéroslos por el culo. Lo que no podéis es copiarlos sin citar al autor único y omnipotente porque "El Doctor Divago publica sus mierdas bajo licencia Creative Commons", así que ya sabéis: Poneos a crear los vuestros propios o moríos en silencio, sin que nadie sepa cuáles querríais que fuesen vuestras últimas palabras, vuestra despedida del mundo terrenal y corpóreo. Que luego siempre podéis enviar un correo a cuartomilenio@cuatro.com y hablarlo con Iker, pero eso ya no es lo mismo, porque no se lo cree nadie.

Tocad madera, y a morirse por la sombra!

martes, 13 de diciembre de 2011

¿Influenciable? ¿Yo?

En 1957, James Vicary, publicitario estadounidense, desarrolló el taquistoscopio, máquina que servía para proyectar en una pantalla mensajes invisibles que podrían ser captados por el subconsciente. La proyección de una misma película en dos salas distintas fue la excusa perfecta para ponerla a prueba. En una de ellas se proyectaba la película original, inalterada. Por contra, en la segunda sala la película había sido manipulada de tal modo que, durante el transcurso de la proyección, se mostraban fotogramas con el siguiente mensaje: "¿Tienes hambre?, come palomitas. ¿Tienes sed?, bebe coca-cola."  El resultado fue asombroso: las ventas se dispararon. Su teoría fue recogida por el escritor Vance Packard en el libro "Las formas ocultas de la propaganda", que provocó intranquilidad en las autoridades estadounidenses, en plena Guerra Fría con la entonces Unión Soviética. Una ley prohibió el uso de publicidad subliminal y la CIA comenzó a estudiar su utilización contra el enemigo. Y de esto hace ya más de cincuenta años...



Aceptar y asimilar el modo en el que cine, radio, televisión, prensa escrita y publicidad -en estos mismos y otros medios- nos influyen en nuestro día a día no es tarea fácil. No es digestión ligera asumir que nuestros hábitos están "teledirigidos" desde arriba, que uno solo es libre hasta cierto punto; que quizá no haya sido enteramente idea nuestra aquello de irnos a esquiar a Baqueira-Beret. No, no es fácil. Y no gusta. Quizá también por eso se pase de puntillas sobre el tema de la publicidad subliminal, como con escepticismo.

Hace muchos, muchos años, un emperador anónimo escuchó a dos charlatanes mascullar que podían fabricar la más suave y lujosa tela de todo el reino. Esta prenda, añadían, poseía una especial característica: la de mostrarse invisible a ojos de cualquier estúpido o incapaz para su cargo. El emperador, narcisista como cualquier mandatario, no dudó en exigir a éstos la elaboración de un traje a medida que deslumbrase en el desfile anual. Quería que el pueblo admirase su grandeza, elegancia y distinción. Por supuesto, no existió jamás prenda alguna, sino que los pícaros hacían ver que trabajaban en la ropa mientras pedían -y malgastaban- el desorbitado presupuesto destinado a tan singular encargo. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando que llegara el día del desfile.

Y llegó el día. Sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, el emperador envió primero a dos de sus hombres de confianza a verlo. Evidentemente, el amor propio hizo que ninguno de los dos admitiera su incapacidad para ver la prenda, y comenzaron a alabarla. Los rufianes hicieron ademán de ayudarle a ponerse la inexistente prenda, y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño exclamó: "¡Pero si va desnudo!" El cuchicheo de tal revelación corrió como la pólvora ente el gentío, hasta que toda la multitud gritó, convencida, que el emperador iba desnudo.



Y sí, claro... éste esbozado cuento de Hans Christian Andersen no es más que pura chanza, invención pura y dura. Pero es lo que tienen éstos cuentos: que, en el fondo, encierran siempre una sabia enseñanza; una para la que tan solo hay que entornar los ojos y leer entre líneas. ¿Hasta qué punto estás tú queriendo leer esto que te escribo? ¿Seguro que no vestimos todos y cada uno de nosotros jirones del mismo material que conformó el esplendoroso traje nuevo del emperador?

            ¡Y qué ganas tengo de una Coca-Cola fresquita, oye...!

martes, 8 de noviembre de 2011

De váter político

Padres de España, ¡Presten atención a sus hijos! Si son de los que roban la merienda en el recreo a sus compañeros, y lo que mejor se les da en la guardería es moldear y recortar, ¡cuidado! Podrían estar criando ustedes a un político del mañana...

Pero además, de verdad.